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Ricardo Mastrizzo
Argentina
Este mar...
Este mar maizal americano entre olas, suave mar mi mar, mis ojos, crecen en los costales del viento un inacabado canto, sin sal, pues, son mis ojos incansables descansan en la mansedumbre verde, canto, ortiga, y espiga. Es este mar verde de costas de hierba, pinos y sus agujas, olmos y sus abrigos. Este maizal de calmas bocas, dedos en mi tierra, cuerpo que entremezclo lo cotidiano. Copula el sol cálido temblar, tambor y ámbar boca, horizonte orillero. Simples cosas. El ambiente tolera volumen justo para el alma, orillean ritmos y avanzando está la noche. Humo y calma continúan en la estocada. Evoco el fuego, la vida que vibra bajo mi piel. Un durazno queda rendido sobre la mesa, una copa con lágrima de vino, bajo su luna un lunar y mil luciérnagas ordenadas dejan en virtud mi sueño en un salmo entre la vieja calle y el farol. Acá me quedo, temblante, satisfecho, aguardando al arpegio sonar al primer destello alborada que me habitas.
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